El «e-learning», un modelo de formación que gana cada vez más adeptos

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En España, según los últimos datos del Ministerio de Educación, algo más de 122.000 alumnos estudian Bachillerato y Formación Profesional sin ir a clase. En lo referente a la educación superior (grado y posgrado), hay 228.500 matriculados en universidades no presenciales. Al otro lado están los que sí se sientan en pupitres: 1.364.000 y 1.300.000, respectivamente.

Estas cifras oficiales no filtran lo suficiente como para saber exactamente cuántos estudiantes optan por la formación online en España, pero ajustan el foco para ponerle datos a este sector. Hay que sumar, además, a los que usan internet para estudiar idiomas, cursos específicos, títulos propios y moocs (masivos y en abierto), entre otras opciones.

Un estudio de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR), elaborado por Gad3, recoge que el segmento online en el estudio de grados ha aumentado un 5%, mientras que en el de másteres el incremento es mucho más significativo y alcanza el 26%. Según este mismo informe, desde el año 2000 la formación por internet ha crecido un 900% a nivel mundial y el futuro, dice, presenta números halagüeños.

TENDENCIAS

En concreto, adelanta que para el presente curso escolar, los másteres online supondrán el 26% del mercado español y que en sólo cinco años, el e-learning moverá en todo el mundo algo más de 200 billones de euros. La presencia del móvil adquirirá gran protagonismo y su uso con fines formativos crecerá hasta un 36%.

La tendencia del mercado actual es de aumento en el número de alumnos que estudian online», afirma Rubén González Crespo, director de la Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología de la UNIR, universidad privada y 100% online. «La oferta académica es cada vez más cercana a la empresa y la relevancia de los títulos entre alumnos nacionales e internacionales es cada vez mayor. Por otro lado, las universidades tradicionales están animándose a salir al mercado virtual y a aumentar su catálogo formativo en esta línea», añade.

Frente a los que pudieron creer que el crecimiento de la formación online era una burbuja, las previsiones apuntan lo contrario: «Es el futuro en una sociedad global y cada vez más avanzada tecnológicamente. Un estudio realizado por OBS Business School estima que en dos años el 50% de la educación superior se impartirá con metodología 100% online», dice Cristina Sancha, directora académica del Área de Sistemas y Operaciones de OBS Business School.
¿Las razones? «La facilidad para compaginar formación y vida profesional, su carácter global y la evolución de las tecnologías de la información», añade Sancha.

Esta vía para formarse, además, «cubre un perfil de alumno que difícilmente podría estudiar de otra manera», dice González. De hecho, la edad media de los estudiantes de la UNIR alcanza los 34 años. «Es evidente que la oferta y la demanda online aumentarán cada vez más, pero creo que cierto tipo de formación seguirá siendo presencial, sobre todo en el perfil más joven del alumnado y en la enseñanza más experimental», matiza.

HERRAMIENTAS

Joost Van Nispen, presidente del ICEMD, Instituto de Economía Digital de ESIC, añade: «El futuro está en la digitalización de la formación, que no es lo mismo que la formación online. La formación convencional está incorporando herramientas digitales, como vídeos y webinars, y estamos en un momento de convergencia. En el futuro el blended learning [semipresencial] será la norma».

La formación a través de internet se vehicula a través de herramientas que están en constante evolución. Los LMS (Learning Management System) son, precisamente, plataformas creadas para la gestión óptima del aprendizaje online. «Algunos integran áreas de debate, bibliotecas con recursos digitales, espacios colaborativos donde trabajar en grupo y/o herramientas para realizar videoconferencias síncronas con multitud de participantes», explica Sancha, de OBS Business School.

A estos instrumentos básicos se añaden todas las posibilidades que ofrece la nube. «Los grandes fabricantes de software ya tienen sus herramientas para trabajar de manera colaborativa (procesadores de texto, hojas de cálculo, retoque de imagen, desarrollo web, programación, gestión empresarial, simuladores…), por lo que las posibilidades del trabajo descentralizado y la formación deslocalizada son cada vez mayores», añade González Crespo, de la UNIR.
El recorrido de la formación online en España ronda las dos décadas. «En 1994 nació la UOC (Universitat Oberta de Catalunya ), que no sólo fue pionera en España sino en el mundo. Desde entonces, ha habido muchas transformaciones», explica el director del eLearn Center de la UOC, Lluís Pastor.

En su opinión, la evolución en las herramientas marca la diferencia entre unas instituciones educativas y otras: «Hay algunos que siguen haciendo materiales en Pdf y hacen cursos de seguimiento al alumno basados en el registro de su paso página a página. Esto es muy anticuado y se hacía antes. Es como leerse un manual en pantalla», explica Pastor. «Otros se han quedado en las clases magistrales grabadas en vídeo que ponen a disposición de los estudiantes. Los centros vanguardistas tampoco están ya en ese punto», dice.

La clave, a su juicio, pasa por la reingeniería de la educación. «En la era de la información, no podemos repetir lo que la universidad empezó a hacer en el siglo XI». Por eso, el profesor no debe irradiar información, porque esta está ya recogida en manuales, artículos, webs… «El profesor es un coach que sigue a cada estudiante, le ayuda en su aprendizaje y le evalúa, no con exámenes, sino con tareas que demuestran lo que sabes hacer», explica el director del eLearn Center de la UOC.

Otro de los cambios fundamentales lo constituye el lugar de aprendizaje. «Con los LMS el sitio para aprender es donde está el estudiante, y a él puede acceder con el móvil, el ordenador, la tableta…».

DIFERENCIACIÓN

Desde esa perspectiva, los centros especializados en formación online mueven ficha para innovar en sus herramientas y diferenciarse de sus competidores en el sector. Optimizar la adaptación a los smartphones y mejorar el reconocimiento de la identidad de los alumnos son otros retos en los que se está invirtiendo.
«Una de las líneas de investigación clave de la UNIR es TEL (Technology enhanced learning), con el que hemos desarrollado tutores virtuales, sistemas de recomendación de itinerarios de formación y sistemas de interacción en entornos virtuales a través de entornos inmersivos. Dos ejemplos son el Museo Virtual, en el que los alumnos de Bellas Artes pueden exponer sus obras digitales, y la mejora de la seguridad en el acceso a la universidad mediante móvil», explica Rubén González Crespo.

Por su parte, desde la UOC apuestan también por la creación de contenidos: «Tenemos una editorial con 18.000 títulos cuyos textos están pensados para ayudar a transmitir conocimientos. No son power points. También hemos puesto en marcha una productora audiovisual con más de 2.000 programas de televisión. Lo hacemos de un modo profesional y casi industrial. Hemos hecho de la formación online un auténtico sector productivo», dice Lluís Pastor, de la UOC.

Según datos del Ministerio de Educación, la tasa global de abandono y cambio de estudio en grados es del 35% en universidades presenciales y del 70% en no presenciales. Con respecto a los másteres, las cifras son un 28% y un 60%, respectivamente.

Que el estudiante no abandone su formación es vital para las instituciones del sector. «Ponemos al alumno en el centro sobre todo con la ayuda del análisis de datos. Apostamos totalmente por su seguimiento individualizado», dice Joos Van Nispen, de ESIC. «En las buenas plataformas es posible monitorizar su evolución. Así, si vemos que un alumno repite tres veces una lectura y luego no contesta bien a una pregunta relacionada, podemos sugerir otras lecturas y ejercicios a través de un tutor digital. En esto juega un papel fundamental la inteligencia artificial», concluye.

«En el caso específico de la formación online de posgrado, que es la que ofrecemos en OBS Business School, el riesgo de abandono es mayor por el perfil profesional de nuestros alumnos. La mayor parte tiene un perfil directivo y combina sus estudios con responsabilidades laborales y/o familiares», dice Cristina Sancha. «Por eso, contamos con la figura del program manager, un tutor que realiza un seguimiento del rendimiento del alumno. Esto nos permite identificar posibles casos de abandono y gestionarlos con el tiempo necesario para garantizar que el alumno pueda completar sus estudios de manera satisfactoria», explica.

Fuente: http://www.elmundo.es/extras/formacion-online/2017/09/26/59ca90a1ca4741900e8b4601.html

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